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Bali: qué merece la pena y qué no

Nusa Penida y la danza Kecak de Uluwatu sostienen la isla. Los arrozales de Ubud están por debajo de su fama, y hay mejores en la carretera hacia el Bromo.

El acantilado de Kelingking, en Nusa Penida.
El acantilado de Kelingking, en Nusa Penida.
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Qué es y si merece la pena

Bali es la isla hindú de un país musulmán y la parada que casi nadie se salta: templos en cada calle, ofrendas de flores en el suelo a primera hora y una industria turística montada desde hace décadas. Es también, después de Java y de Komodo, la parte del viaje que menos sorprende, y a la que se le pueden quitar noches sin perder gran cosa.

Lo que sí sostiene la isla son dos sitios. Nusa Penida, la mayor de las islas de enfrente, que es otra cosa que Bali: seca, con acantilados de caliza cayendo a plomo sobre agua azul oscuro y carreteras malas por dentro; ahí están Kelingking, Broken Beach, Angel's Billabong y Diamond Beach. Y la danza Kecak de Uluwatu al atardecer, en un anfiteatro al aire libre junto a un templo colgado sobre el océano, con el ritmo puesto por decenas de voces en círculo y sin un solo instrumento.

Broken Beach, en Nusa Penida: una cala redonda cerrada por un arco de roca por el que entra el mar.
Broken Beach, en Nusa Penida: una cala redonda cerrada por un arco de roca por el que entra el mar.

Lo que está por debajo de su fama son los arrozales. Los de Tegallalang se han convertido en un pequeño parque de atracciones para la foto —tirolina, columpios, nidos de mirador— montado sobre los bancales. Como complemento de un día en Ubud está bien; como motivo para cruzar la isla, no. Jatiluwih, la alternativa que siempre se nombra, tiene menos gente y más tamaño, pero la estampa es parecida: con uno de los dos basta.

Puesto en la balanza del país entero: si el viaje se rehiciera, Bromo e Ijen irían antes que Bali, y los campos de arroz de la carretera hacia el Bromo dan más que cualquiera de los dos arrozales famosos de aquí.

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Cómo se llega

Por el aeropuerto de Denpasar, que es el mayor punto de entrada del país después de Yakarta, o en ferry desde Java, que es como llega quien viene del tramo de volcanes: el recorrido de los volcanes termina entregándote en la parte de la isla que elijas, con el traslado incluido.

Dentro de la isla, coche con conductor por días o Grab y Gojek para trayectos sueltos. Las distancias engañan: en Bali se tarda el doble de lo que dice el mapa, porque casi todo son carreteras estrechas de un carril por sentido.

A Nusa Penida se va en ferry rápido desde Sanur, en algo menos de una hora, y se sale muy pronto. Esa es la razón de que Sanur sea mejor base que el sur turístico si vas a hacer la excursión.

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Cuánto tiempo hace falta

Tres días bastan para lo que de verdad merece la pena: uno para Nusa Penida, uno para Ubud y el sur de los templos, y uno suelto. Con cinco sobra tiempo, y ese sobrante rinde mucho más en Java o en Komodo.

Si el viaje va justo, el orden en que se cae cada cosa está bastante claro: primero los arrozales, después Ubud entero, y lo último que se toca es Nusa Penida.

Bali suele quedar al final del viaje porque de aquí sale el vuelo de vuelta, y eso tiene una ventaja: después de dos semanas de madrugones, el último día sin plan se agradece. Una mañana de playa tranquila o de mercado cierra el viaje mejor que otra excursión.

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A qué hora o en qué época ir

Temporada seca, de abril a octubre, igual que en el resto del país.

El día de Nusa Penida empieza de noche: la recogida cae entre las cinco y cuarto y las cinco y cuarenta y cinco de la mañana para coger el ferry de las siete, y la hora exacta te la confirman la noche anterior por mensaje. La vuelta es a media tarde, así que es una jornada larga y no queda mucho después. La danza Kecak de Uluwatu, en cambio, empieza con el sol todavía alto y termina de noche, con el fuego en el centro: es plan de última hora de la tarde.

El acantilado de Uluwatu al atardecer: el camino con barandilla que recorre el borde lleva al templo y al anfiteatro de la danza.
El acantilado de Uluwatu al atardecer: el camino con barandilla que recorre el borde lleva al templo y al anfiteatro de la danza.

Y una fecha que hay que mirar antes de cerrar los vuelos: el Nyepi, el año nuevo balinés, es el día en que la isla se para de verdad —veinticuatro horas sin salir del alojamiento, sin luces y con el aeropuerto cerrado, el único del mundo que cierra por una fiesta religiosa—. Cae en marzo, la fecha cambia cada año y solo afecta a Bali. No se confunde con el 17 de agosto, el Día de la Independencia, que es justo lo contrario: desfiles, juegos de barrio y calles llenas.

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Consejos

  • Duerme en Sanur antes que en el sur turístico si vas a hacer Nusa Penida: el ferry sale de allí y el madrugón ya es bastante duro sin sumarle una hora de coche.
  • Si te dejan elegir el punto de snorkel, pide Manta Point. No es lo mismo que Manta Bay, aunque el nombre lo parezca: Manta Bay está más cerca, es más cómodo y es adonde llevan a casi todo el mundo, y se puede pasar la mañana entera sin ver una sola manta. Pregunta a qué punto exacto para el barco antes de reservar.
  • Lleva efectivo para el día de Nusa Penida: en la isla hace falta y no hay dónde sacarlo con comodidad.
  • En Kelingking, la foto es desde arriba. Bajar hasta la playa es una escalera de madera clavada en el acantilado que se sube peor de lo que se baja, y bajar tampoco es sencillo. Ve sabiendo lo que hay antes de empezar.
  • Los monos de Uluwatu roban de verdad: gafas, gorras y móviles. No es una leyenda para turistas, trabajan la entrada del templo. Todo lo suelto dentro de la mochila antes de bajar del coche.
  • El dron vuela sin problema en Nusa Penida y sobre los arrozales.
  • Si el viaje va justo de días, quítaselos a Bali y dáselos a Java o a Komodo.