Indonesia: lo que hay que saber antes de ir
Cuándo ir, cómo se salta de una isla a otra, qué trámites hacen falta y lo que no cuenta nadie: el calzado de Borobudur, el efectivo de Komodo y los días que el Ijen cierra.

Rutas por Indonesia

15 días por Java, Komodo y Bali
15 días · De abril a octubre · ritmo intenso
El itinerario día a día: los tres volcanes de Java en un solo tour, tres días durmiendo en un barco de madera por Komodo y el final en Bali. Con los madrugones que hacen falta y lo que se puede saltar.
Las zonas de Indonesia

Java
Borobudur y Prambanan al oeste, y los tres volcanes en línea hacia el este: Tumpaksewu, el Bromo y el Ijen. Es la parte del viaje que se hace de madrugada.

Komodo
Se duerme a bordo y se nada con mantarrayas, tiburones y tortugas. Los dragones entran en el mismo tour, pero no son el motivo para venir.

Bali
Nusa Penida y la danza Kecak de Uluwatu sostienen la isla. Los arrozales de Ubud están por debajo de su fama, y hay mejores en la carretera hacia el Bromo.
Indonesia son más de diecisiete mil islas repartidas en cinco husos horarios y casi cinco mil kilómetros de este a oeste, así que la primera decisión no es qué ver: es cuántas islas caben en los días que tienes. Cada salto entre islas es un vuelo, y cada vuelo se come media jornada. Quien intenta meter cinco islas en dos semanas acaba viendo aeropuertos.
Con dos semanas y media entran tres, y encajan bien porque cada una da algo distinto. Java son los volcanes y los templos, y es la que más da por día de viaje. Komodo es agua: se recorre en barco y se duerme a bordo. Bali es la parada obligada de casi todo el mundo, la más turística y la que menos sorprende de las tres. Un reparto que funciona es seis días en Java, cuatro en Komodo y tres en Bali, con lo que sobre repartido entre las dos primeras y no entre la última.
El orden tampoco es indiferente: de oeste a este. Los tres volcanes de Java están en línea y el último deja en el ferry hacia Bali, así que lo más duro cae al principio y el viaje se va relajando. Hecho al revés, el final son varios madrugones seguidos con dos semanas de cansancio encima.
Lo que sigue es la parte práctica: cuándo ir, cómo se salta de una isla a otra, qué trámites hacen falta y los detalles que cambian un día entero y que no aparecen en ninguna reserva.
Cuándo ir
La temporada seca va de abril a octubre, con el centro del verano —de mayo a septiembre— como tramo más seguro, y es cuando se pueden hacer los volcanes de madrugada sin jugársela con la lluvia. No es una cuestión de comodidad: con lluvia, un amanecer a tres mil metros se convierte en una noche en vela dentro de una nube, y en el mar la probabilidad de que la capitanía restrinja la navegación en Komodo sube bastante.
Julio y agosto son también los meses de más gente, y eso se nota en dos sitios concretos: los vuelos internos y las excursiones se pagan a otro precio, y los mejores barcos de Komodo se reservan con meses. Reservar tarde en agosto no es solo más caro: es quedarte con lo que nadie ha querido.
Agosto tiene además una ventaja que no cuesta nada. Es el mes del aniversario de la independencia y el país entero se llena de banderas rojas y blancas durante semanas: la avenida de acceso a Borobudur está engalanada de punta a punta, y lo mismo pasa en cualquier pueblo por el que se cruce.
Un detalle de calendario que puede tirar abajo un tramo completo: el Ijen cierra el primer viernes de mes. Los tours de volcanes ya lo esquivan; si te lo montas por tu cuenta, compruébalo antes de cerrar fechas.
Cómo moverse
- Entre islas, en avión. Los vuelos domésticos son constantes y baratos si se reservan con tiempo: el mismo trayecto Bali - Labuan Bajo puede costar más del doble en la ida que en la vuelta solo por haberlo comprado con un mes en vez de con tres.
- Dentro de las ciudades, Grab y Gojek. Resuelven todo en Yogyakarta y en Bali: coche o moto, con el precio cerrado antes de subir y sin regatear en la calle. Instala las dos antes de salir de casa, porque en unas zonas responde mejor una y en otras la otra.
- Los volcanes de Java, en un solo tour. Los tres están en línea de oeste a este y el último te deja en el ferry hacia Bali, con el traslado al alojamiento incluido, así que se hacen de una tirada y con el equipaje dentro del coche. Contratado por trozos, el salto entre islas te toca resolverlo a ti.
- Komodo, en barco. No hay otra forma de verlo: no hay carreteras entre islas y se duerme a bordo.
- En Bali, el doble de lo que dice el mapa. Casi todo son carreteras estrechas de un carril por sentido, y una hora larga de coche entre dos puntos cercanos es lo normal.
- Equipaje: una maleta facturada por adulto en el vuelo internacional, 20 kg en el doméstico a Yogyakarta y 7 kg de mano más 10 facturados en el de Labuan Bajo. Ese último es el que aprieta, y es justo el del tramo en el que más cosas se llevan encima.
Y una regla que ahorra disgustos al montar el calendario: los horarios del barco de Komodo mandan sobre los vuelos, no al revés. Los cruceros zarpan a media mañana y vuelven a esa misma hora, así que el vuelo de ida tiene que aterrizar temprano y el de vuelta no puede salir hasta primera hora de la tarde. Encaja los vuelos alrededor del barco, y no al contrario.
Trámites y letra pequeña
- Pasaporte, visado y declaración de llegada: el pasaporte necesita seis meses de validez desde el día que entras. El visado de turista es el Visa on Arrival: 30 días, prorrogables otros 30 una sola vez, y se paga al aterrizar en el propio aeropuerto —o antes por internet, como e-VOA—. Piden también billete de salida del país dentro de esa fecha, y lo comprueban. La declaración de llegada se hace en la plataforma oficial All Indonesia: se puede rellenar allí mismo, pero hacerlo tras veinte horas de vuelo y con cola detrás es el peor momento posible. Déjala hecha desde casa. Bali cobra además su propia tasa turística, aparte de todo esto.
- Seguro de viaje: el trekking de volcanes y el crucero tienen que estar cubiertos por nombre; no todas las pólizas los llevan. Y mira la línea de cancelación, no solo la de asistencia médica: si solo cubre una parte pequeña de lo que te has gastado, no tapa nada. Es la línea que nadie mira y la que de verdad puede arruinarte.
- Datos: una eSIM de datos ilimitados, o una SIM local de 15 GB, cubre de sobra dos semanas. Merece la pena tenerla desde el aterrizaje: la confirmación de las excursiones, la hora de recogida y los cambios de última hora llegan casi siempre por mensajería.
- Efectivo: hace falta metálico en Komodo —la entrada al Parque Nacional y la tasa turística se pagan en el puerto el mismo día de embarcar, y puede aparecer un recargo de combustible que no estaba en la cuenta—, en Nusa Penida y abajo en Tumpaksewu, donde se vende agua y fruta. En esos sitios no hay dónde sacarlo: cuéntalo desde casa.
- Certificado médico para el Ijen: algunas agencias lo piden y lo tramitan ellas al llegar al alojamiento, con copia del pasaporte de cada uno. Pregúntalo al reservar, no al llegar.
- Pasaportes para el barco: la naviera los pide con una semana de antelación. Sin ellos, la capitanía marítima puede no autorizar el embarque.
- Lo que se acuerde por mensajería, guardado. Un cambio de punto de recogida o de itinerario hablado por chat no aparece en la plataforma donde reservaste. Guarda la confirmación y el cargo del banco desde el primer día: si una aerolínea anula un vuelo ya cobrado, reclamar sin capturas es mucho más difícil.
El dron, sitio por sitio
Lo que cambia de un sitio a otro no es la ley, que es la del país, sino quién te para en la puerta. Esto es lo que se encuentra sobre el terreno:
| Sitio | ¿Se puede? |
|---|---|
| Borobudur y Prambanan, sobre el templo | No |
| Alrededores de los templos, sin sobrevolarlos | Sí |
| Punthuk Setumbu, el mirador del amanecer | Sí |
| Monte Bromo | Sí, y es el sitio más cómodo del país |
| Tumpaksewu | Sí, aunque mejor desde arriba |
| Navegando por Komodo | Sí |
| Arrozales de Bali | Sí |
| Nusa Penida | Sí |
En Tumpaksewu conviene una precisión: volar se puede, y hay gente volando, pero bajar al anfiteatro con el dron encima es buscarse un disgusto, porque el camino es estrecho y abajo te mojas. Si el tuyo tiene alcance, la jugada es despegar desde el aparcamiento, aprovechando los ratos muertos de la espera —a la vuelta se está allí un buen rato hasta que recogen—. Y si te lo quieres bajar, también se baja y se vuela.
Antes de despegar, pregunta en el sitio: el guía sabe lo que pasó la semana pasada, y una web de hace dos años no.
Lo que nadie cuenta
- En Borobudur no se entra con el calzado propio. En la puerta te dan unas sandalias del templo para subir, y te las quedas de recuerdo. Si has ido con botas de trekking, ya sabes.
- Para bajar a Tumpaksewu hace falta calzado de río: escarpines, cangrejeras o sandalias cerradas. Con chanclas de dedo se pasa mal. Y cuenta con el día entero: hora de bajada, hora y media de subida, no por la pendiente sino porque el camino es estrecho y va lleno.
- Al Bromo se sube en jeep, no andando desde abajo. Land Cruiser viejos en caravana por la caldera, aparcada en un descampado, y desde ahí media hora larga cuesta arriba hasta el mirador. La pregunta real antes de reservar es cuánto hay que andar, y esa es la respuesta.
- El fuego azul del Ijen no está garantizado. No siempre está prendido y eso no queda claro al reservar; cuando no lo está, los guías hacen una demostración con fuego en un lateral, que no es lo mismo.
- En Komodo te pueden cambiar media ruta con un día de aviso. La capitanía marítima cierra zonas por mal tiempo y los sitios de postal —los que salen en todos los anuncios— pueden caerse del itinerario la víspera. La ruta de repuesto sale igual de bien: lo que se compra es el barco, el agua y los tres días, no unas vistas concretas.
- En Nusa Penida, Manta Bay no es Manta Point. Al punto de snorkel cómodo, que es adonde llevan a casi todo el mundo, se puede ir dos días seguidos y no ver una sola manta. Pregunta a qué punto exacto para el barco antes de reservar.
- Si has estado en la India, Prambanan va a impresionar menos. Sigue mereciendo la visita, pero no va a ser el momento del viaje.
- Los campos de arroz de la carretera hacia el Bromo son mejores que los de Bali, que es adonde va todo el mundo a verlos.
- La gente. Los guías y la gente de Indonesia son amabilísimos, más que en España, que ya es decir.
Consejos
Reserva con más de un mes. Decidir el viaje a principios de julio para volar en agosto sale caro por todos lados: vuelos internos en temporada alta, excursiones a precio de última hora y, sobre todo, los barcos buenos de Komodo ya cogidos. Con tiempo se encuentra un barco mejor por el mismo dinero.
Revisa la cobertura de cancelación del seguro, no solo la médica. Es la línea que nadie mira y la que de verdad puede arruinarte.
Enlaza bien el vuelo con el barco de Komodo. Volando temprano se sube a bordo el mismo día; reservando tarde te toca dormir una noche en Labuan Bajo y perder medio día.
Elige dónde duermes en Labuan Bajo por la playa, no por la habitación. Las hay donde no apetece meterse y las hay donde el snorkel empieza en la orilla, y en las fotos del alojamiento las dos salen igual de bien. En el satélite de Google Maps sí se distinguen.
Si te sobra un día, quítaselo a Bali. Java y Komodo dan más, y el país tiene mil sitios mejores que la parte turística de Bali.
Tres consejos que no son solo de Indonesia y que conviene leer antes de reservar nada: el seguro de viaje y su letra pequeña, volar el dron fuera de España y qué hacer cuando el tour local te cambia la ruta.